Septiembre: vuelve a la rutina con sabiduría

Comienza septiembre y para los afortunados que han disfrutado de todo un mes de vacaciones, este lunes comienza la rutina laboral.

Lo más probable es que hayas comenzado la jornada abriendo el correo electrónico y viendo como el número de mensajes va creciendo en proporción a tu estado de ansiedad. Precisamente ésta es una de las tareas más absurdas y que más tiempo te va a consumir hoy. Si no quieres empezar el curso tomando malas decisiones que, lejos de hacerte productivo, sólo te generan tensión, apunta algunos buenos consejos:

1. Comienza la mañana centrándote en planificar tareas y asignar recursos a la misma. Puede ser una simple lista, puedes utilizar herramientas como la matriz de Eisenhower que te ayudarán a realizar un cribado entre lo urgente y lo importante. Planificando lo que hay que hacer inmediatamente, lo que hay que programar para realizar durante la semana y lo que puede esperar para la semana siguiente notarás como eres tú quien controla la situación y no al revés.

2. Haz las llamadas o resuelve aquello que menos te guste cuanto antes. Así lograrás eliminar la carga de ansiedad que se va acumulando a lo largo de la jornada pensando en las tareas menos agradables o conflictivas.

3. Evita las distracciones. Aunque algunas son inevitables, muchas otras las podemos controlar: hay que evitar tener operativo el email, es mejor consultarlo cada hora; silenciar los grupos de whatsapp que no sean imprescindibles para trabajar y realizar consultas periódicas para que no nos sobresalte cada nuevo mensaje ¿cuántos de ellos son una cara sonriente o un "ok"? Y por supuesto, no tener abiertas ni con notificaciones las redes sociales. Nuestro cerebro es una máquina muy poderosa pero poco adaptada a las distracciones, cada vez que se debe recentrar tarda casi un minuto en hacerlo.

4. No intentes hacerlo todo el primer día. Obviamente, es difícil cuando hay un superior que exige pero -si planificas bien- puedes justificar porque estás haciendo unas tareas y no otras en este momento.

5. Si a media mañana has logrado realizar todo lo urgente, céntrate ahora en examinar si has pospuesto alguna tarea calificándola de no urgente cuando en realidad lo que estás haciendo es aplazándola -la famosa procrastinación-. Si es así, pasa al punto 2 y hazlo!!

6. Se puntual. Si lo has sido a la llegada, también has de serlo a la salida. Quedarse un rato más no solucionará nada -excepto cuando se trate de un imprevisto-. Salir a tu hora te da sensación de control, no tienes nada que reprocharte ya que una buena planificación te ahorra tiempo que te da la oportunidad de disfrutar con amigos, familia o contigo mismo/a.