Emprender con emoción

Emprender, emprendedores, mujeres emprendedoras, jóvenes emprendedores,  emprendedurismo... no, no es un trabalenguas: Es una de las palabras y de los conceptos de moda. Desde que la crisis económica, de deuda pública  pero, fundamentalmente, de desempleo comenzara a causar estragos en las vidas y economías de miles de profesionales, no hemos dejado de escuchar lo fácil que es emprender, los beneficios de ser uno su propio jefe y las ayudas -presentes o prometidas- a emprendedores/as. Sin embargo, quienes un día dimos el paso, sabemos que emprender no es ni tan fácil ni tan lucrativo como algunos medios nos quieren hacer creer.
Emprender es maravilloso pero también agotador, nunca nos damos por satisfechos/as, siempre hay un nuevo estudio por leer, una nueva habilidad por aprender, un nuevo impuesto que pagar...
Cada persona debe encontrar su propio camino, y tan importante como obtener respuestas es hacerse las preguntas, ellas nos guían siempre.
Ya hemos hablado en este blog de la importancia  de realizar un buen plan de empresa, pensar en cada una de las variables del negocio: proveedores, clientes, precio de venta, tipo de servicio / producto, canal de distribución, publicidad, financiación...
Sin embargo hablamos poco de las motivaciones emocionales que llevan a un/a profesional que durante toda su carrera ha trabajado por cuenta ajena a involucrarse en un proyecto tan complejo.
Es posible que muchos de estos emprendedores crea que ha agotado ya sus posibilidades de incorporarse a una empresa y por tanto puede hallarse sumido en un estado de desmotivación. La posibilidad de emprender puede hacerle descubrir una alternativa en la que nunca había pensado y, si es suficientemente constante y racional, ese proyecto puede convertirse en una gran oportunidad.
Pero pasar de la desmotivación a la energía que requiere un proyecto así no es nada fácil. Antes hablábamos de las emociones y debemos hacer uso de ellas para convertirlas en el motor de nuestros proyectos.
En un momento tan importante de nuestra vida, vale la pena pararse a reflexionar en cuales son nuestros sentimientos ¿seguimos sintiendo ira ante el despido? ¿estamos, más bien, deprimidos? ¿con qué o con quién nos identificamos?... Capítulo aparte merecería la reflexión que todos deberíamos hacernos de sí es así como deseábamos vivir hace años, qué es importante y que no... pero lo dejaremos para otro post.
En los momentos en que estamos decidiendo algo tan importante que puede marcar el resto de nuestra carrera profesional, es interesante crearnos una imagen de qué está sucediendo y qué vamos a hacer nosotros/as. Si, además,  conseguimos sintetizar esta imagen en una sola frase, tendremos nuestro "mantra" particular, la motivación y la justificación de porqué estamos aquí y hacemos esto. En los momentos donde menos veamos el camino, ese significado que sólo nosotros/as conocemos de verdad, nos ayudará.

¿Quieres compartir con nosotros/as tus motivaciones? ¿Te ha parecido interesante el artículo? Agradecemos vuestros comentarios!!