¿Qué ha pasado con nuestra cartera de clientes?

Queremos vender, vender, vender... y no entendemos qué pasó con nuestra cartera de clientes. ¿Por qué los hemos perdido? ¿Ha sido una competencia feroz? ¿No supimos adecuar nuestros precios? ¿No supimos mimar y fidelizar? ¿O es que nuestros clientes han cerrado? ¿A quién le están comprando? ¿Han cambiado de hábitos? Si nuestra cartera se ha visto mermada y nuestra facturación ya no es lo que era, deberíamos poder contestar a todas estas preguntas. Si, por el contrario, somos incapaces de hacerlo tendremos que ponernos en marcha antes de que sea demasiado tarde.

¿Tenemos una buena base de datos de nuestros clientes? ¿Está actualizada? ¿Hemos dedicado tiempo a estudiar quienes han dejado de comprarnos? ¿Conocemos la razón? ¿Qué se nos escapa? ¿Qué acciones vamos a emprender con el objetivo de recuperar a los clientes perdidos o el volumen que teníamos con ellos?

Externalizar estas funciones puede ser interesante si nuestra empresa no quiere consumir recursos de su propio departamente comercial y nos ayudará a incrementar las ventas. Una buena confección o actualización de nuestras bases de datos, volver a contactar con cada uno de nuestros clientes, conocer su comportamiento, escuchar sus quejas, obtener información... es fundamental.